Vestibulitis vulvar: causas, síntomas, tratamiento

Vestibulitis vulvar: causas, síntomas, tratamiento

¿En qué consiste la vestibulitis vulvar?

Ahí vestibulitis vulvar es inflamación del vestíbulo vaginal, es decir, los tejidos que rodean la entrada a la vagina. La mayoría lo considera como una forma de síndrome de dolor crónico, que, si no se diagnostica y trata a tiempo, puede convertirse en vulvodinia y volverse incapacitante.

Desafortunadamente, a menudo el diagnóstico llega años después del inicio de la enfermedad, cuando los tratamientos ahora solo pueden representar un tímido paliativo.

La vestibulitis vulvar es un trastorno poco conocido, descrito por primera vez en 1987. Sin embargo, aunque se considera una enfermedad rara, es una condición bastante frecuente, que afecta aproximadamente al 12% de las mujeres.

Las personas afectadas suelen vivir en una Situación de malestar psicofísico: a menudo se les dice que el dolor que sienten es el resultado de una construcción mental sin correspondencia en la realidad. Este factor, que solo alimenta el malestar percibido, con recaídas importantes a nivel emocional, caracterizadas por ansiedad y depresión. Estados mentales que, sin embargo, nunca son la causa del trastorno vulvar, sino la consecuencia.

¿Cuáles son las causas de la vestibulitis vulvar?

La vestibulitis vulvar es una trastorno multifactorial: y de hecho, su etiología incluye factores biológicos, psicosexuales y relacionales.

También es uno patología multisistémica, ya que afecta los sistemas inmunológico, muscular, vascular y nervioso.

Concretamente, entre los principales factores que determinan la aparición de vestibulitis vulvar encontramos:

  • hipertonía del suelo pélvico, que es una mayor tensión y sensibilidad de los músculos que componen el suelo pélvico, con la consecuente reacción defensiva de la zona vaginal y espasmo muscular permanente. Tal condición puede generarse a partir de factores urológicos (como cistitis recurrente), ginecológico (como vaginitis recurrente, infecciones por Candida), o proctológico (como hemorroides, fisuras, estreñimiento crónico, anismo);

  • hipertonía del músculo elevador del ano, que se contrae en respuesta al dolor y la inflamación. Esto ocurre porque el dolor activa la contracción defensiva en el área dolorida, para proteger los tejidos de un mayor trauma. La hiperactividad del elevador del ano ha sido demostrada recientemente por electromiografía con aguja, capaz de registrarlo;

  • hiperestimulación del sistema del dolor, inducida por la inflamación crónica, que a su vez provoca la proliferación de terminaciones nerviosas (a nivel periférico) y la disminución del umbral del dolor (a nivel central). En particular, la reducción del umbral del dolor es tanto mayor si aumentan la ansiedad y la depresión causadas por la enfermedad vulvar.

  • hiperactivación de mastocitos, una célula de defensa, que se activa en respuesta a procesos inflamatorios y es responsable de la producción de sustancias que multiplican las terminaciones nerviosas del dolor.

¿Cuáles son los factores que pueden alimentar la hiperactividad de los mastocitos?

  • Infecciones por bacterias (como Escherichia Coli y Candida);

  • ciertos irritantes químicos típico de cremas, jabones, detergentes íntimos, ropa interior;

  • factores mecánicos, como las relaciones sexuales, los tampones, el roce constante causado por la ropa demasiado ajustada;

  • una gota de estrógeno, que provoca adelgazamiento de la mucosa vestibular, de ahí una mayor exposición de la misma a procesos inflamatorios;

  • uso prolongado de anticonceptivos de estrógeno-progestágeno, ya que tienen el efecto de disminuir la mucosidad vaginal.

¿Cuales son los sintomas?

EL síntomas Hay tres aspectos principales de la vestibulitis vulvar:

  • enrojecimiento, que tiende a ser mayor en la zona de la vulva, donde puede alcanzar la intensidad del eccema;

  • ardiente, especialmente, queriendo imaginar la región vulvar como la esfera de un reloj, en la zona horaria entre las cinco y las siete;

  • dispaurenia, es decir, dolor (alodinia) durante las relaciones sexuales. El dolor puede ser superficial, es decir, se siente en el área que rodea el orificio vaginal, o profundo, que se siente en la pelvis durante la penetración del pene. La dispaurenia puede consistir en un ardor, de diversos grados, agudo o cólico. El dolor también puede ocurrir de forma espontánea o en contacto con la ropa;

  • picar;

  • ardor al orinar.

Diagnóstico y tratamiento de la vestibulitis vulvar

La vestibulitis vulvar, si no se diagnostica a tiempo, tiende a volverse crónica y evolucionar a vulvodinia, una enfermedad incapacitante que persiste independientemente de las relaciones sexuales u otros factores desencadenantes.

La vestibulitis vulvar para ser diagnosticada requiere un examen ginecológico: el especialista, después de una cuidadosa anamnesis, utiliza un hisopo de algodón para identificar los puntos exactos donde se siente el dolor. Si se siente dolor en el área que rodea la entrada vaginal al entrar en contacto con el tampón, se confirma el diagnóstico.

Además, durante la exploración ginecológica se deben descartar las distintas anomalías que pueden provocar dolor, como vaginismo, malformaciones congénitas, etc …

El tratamiento de la vestibulitis vulvar implica varios enfoques, que incluyen:

  • técnicas para manejar el estrés;

  • psicoterapia cognitivo-conductual;

  • terapia sexual;

  • fisioterapia para entrenar el suelo pélvico;

  • tratamientos específicos para el dolor, analgésicos específicos;

  • cremas antiinflamatorias y anestésicas, útiles para interrumpir los conductos nerviosos responsables del aumento de la sensibilidad al dolor;

  • medicamentos sistémicos (antidepresivos, anticonvulsivos);

  • intervenciones quirúrgicas para eliminar las terminaciones nerviosas proliferadas (como la escisión del himen), incluso si los nervios se regeneran y el dolor puede regresar.

Además, el especialista para prevenir el agravamiento de los síntomas recomienda generalmente una serie de medidas como:

  • ejercicios de relajación de los músculos pélvicos;

  • yoga;

  • utilice detergentes sin perfumes, vaselina y otros agentes químicos;

  • use ropa de cama de algodón puro y toallas sanitarias;

  • use ropa holgada y cómoda;

  • dieta adecuada baja en azúcares y levaduras;

  • Realizar una correcta higiene íntima.

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