POEMAS ERÓTICOS

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FOTOGRASFÍAS - HISTORIAS DE AMOR VIRTUALES - VIAJANDO POR EL MUNDO

Estos poemas son una recopilación de mis escritos en el foro de poesía:

SAUDADES Y NOSTALGIAS

 

I

AMANTES SECRETOS

Premiado en Érato y editado por el Ateneo de Sevilla. 

Entre los mugidos de las bestias
tus tediosos bostezos
despertaron mi letargo
y el brillo de azules soles
se instaló al verte
reflejada en mi mirada.

Hoy
tu locura exilia mi cordura
y titilo
al presentir que aún late la vida
en nuestros cuerpos autistas.
proscribimos las noches gélidas
que compartimos con difuntos.
Desempolvamos la pasiones dormidas
descalzado la ternura.
Mi aliento fresco
ciega tu tímida mirada.
Tus dedos temblorosos
resbalan por mi piel.
El encuentro soñado 
de tu boca con mis labios,
el sutil cosquilleo en tu cuello 
al posar mis ribetes carnosos
en lento descenso hacia tus senos.
Se erectan tus pezones
al sentir el calor de mi lengua,
mis besos, libando tus pechos,
como niño, como hombre,
Percibo tu estremecimiento
al paso lento por tu pubis
y me invitas en silencio
entreabriendo tu secreto
a embriagarme con la humedad de tu aroma,
a saciar mi sed con tu néctar
y penetro en ti con mi lengua
en un suave ir y venir
de arriba abajo,
entre espasmos de dicha,
y mudos gemidos de gozo.
Tus muslos enredados en mi cuello,
mi cabeza atrapada 
entre tus ingles desbocadas,
el fuego ardiendo en mis entrañas.
Deseos irrefrenables de amazona
cabalgando sobre mi cuerpo,
mi cauce de aguas blancas
se desborda en tus entrañas,
colmándote de mí
antes de yacer rendidos
en un eterno abrazo,
meciendo nuestra dicha
entre vergüenzas tímidas
de una mujer pudorosa
amando a un hombre.
Mi locura y tu cordura,
tu júbilo y mi deleite
el amor de dos almas gemelas
al silencio condenadas.


~

II
Tengo frío
mis dedos entumecidos
no alcanzan tu piel 
de escarcha y rocío,
mis caricias son témpanos de hielo
donde parpadean
esas gotas heladas
que se pierden
entre las gélidas soledades
de tus sabanas.
Miro tu cuerpo desnudo
ese cuerpo que no será mío,
esos labios que me niegan tus besos
esos senos que no amamantaran mis desvelos,
esos glúteos, macizos que anhelo
y esas manos
que se niegan a acunarme
en tu regazo.
Sí tengo frío
un frío intenso
que llena mi cuerpo
de vacíos.

~

III
Me gustas
por tu rebeldía
por tu alma guerrillera
por tus inconfesables travesuras
de niña consentida.
Me gustas
por dejar que tu alas
se oxiden de monotonías
por pintar con manchas
inmaculados lienzos
impolutos.
Me gustas
por tu mirada
de mujer lasciva
por tus senos turgentes
y tus ingles
desbocadas.
Me gustas
porque entre tus palabras,
tus pinturas
y tu máscara
se cuelan retazos de tu alma,
de esa alma
que cada día 
me enamora.


~

IV
Tras los misteriosos secretos de tu puerto
hoy descubierto por estos ojos inocentes
plancho mis cartas náuticas,
arrancho con alimentos mi fardel
arrío las estachas que me amarran
a los muelles del hastío
y zarpo.
Singladura solitaria
en busca tus paraísos cálidos
tierra húmeda y boscosa
donde se esconden voluptuosos tesoros,
isla deshabitada
que pretendo colonizar
hincando mi estandarte
en las faldas del monte
venusiano
floreado con coros de murmullos
dulcemente expirados,
y fondearé mi nave
en la rada húmeda
del puerto de tus encantos.
Y navegaremos entre suspiros
hasta embarrancar 
en las mullidas playas
que ocultan los lienzos blancos
de tu lecho.


V
Con tu encuentro
se apagaron las noches de invierno
tu calor, rozando tímido
mi cuerpo
me traslada hasta las noches estrelladas
que brotan de los candiles
de tu mirada.
Me deslizo por el tobogán de las dichas
en un ir venir sin salir de ti,
me desboco como el potrillo
por primera vez cabalgado
siento el fuerte abrazo
de tus muslos de amazona
sujetando mi ardoroso galope
entre los cauces húmedos
de tus ingles.
Dómame hasta caer rendido
como el poyuelo recién nacido
acurrucado entre los murmullos
insondables de tu éxtasis.
Atrapa esta rebeldía de adolescente
que has despertado en mi cuerpo
hazla tuya, entre enternecedores mimos
y apasionadas contracciones,
quiero marear mi inocencia
entre los espasmo profundos de tu vientre
quiero romperme en mil pedazos
gritar de desconsuelo
cuando mi vuelo 
anide
en lo más profundo de tu sentimiento.


VI 
Hoy tengo frío,
mucho frío,
es el gélido aliento
de tus silencios
helándome el alma.
Déjame que anide 
entre tus brazos
que tu calor me hospede
que tus besos me calienten
y tu manos, entre friegas 
y caricias
prendan el fuego
en mis entrañas.
Hoy, amada mía
tengo frío

VII
QUE ETERNA ES LA NOCHE
CUANDO A MI LADO
AL BORDE DE MI LECHO
PALPO ENTRE LAS SOMBRAS
BUSCANDO TU CALOR
Y NO TE ENCUENTRO.
Qué frías son las sábanas
qué vacío presiento
qué soledad tan cruel
es tu ausencia
y tu silencio.
Por qué, dime por qué
te encierras en esa celda
por qué lloras
por qué te castigas
a vivir sola
teniéndome a mí
que deseo compartir
tus soledades, tu vida
y tu lecho.


VIII

AROMAS
Aún dura la resaca
de aquel embriagante aroma
a té verde, esparcido por mi piel,
relajante masaje 
fluyendo de tus dedos
hasta al alcanzar el límite de mi espalda.
Cordura desbocada que pide más,
¡continúa! 
Desciende con tus manos sutiles
hasta hallar el cono de mis entrañas.
Volteaste mis caprichos
en un volver a comenzar,
deslizas tu lengua húmeda
por mis tostadas areolas,
pestañean erectos mis senos 
y tiemblo al percibir 
la lenta peregrinación
de tu boca hacia mis ingles,
voltearme una vez más
vuelve a recomenzar.
Frescas y frutales fragancias
preñadas con la pócima de tus carias
erizando mi piel.
Renacer entre susurros y sonrisas,
te esperan abiertas mis extremidades
celosas de no sentirse invadidas,
hechizadas del fresco aroma de té verde
que en el cenit de mi pasión
perfumó mi alma de mujer.
Relajante penetración,
henchida de aromas que alimentan mi deseo,
comienzo de una danza rítmica,
empeñado desde lejanos ayeres en no bailarla,
fusión de dos cuerpos
entre aromas de primavera,
el blancas lluvias derramadas
en mis entrañas,
el milagro de olvidar desencuentros
licuándonos de nuevo
en un solo ser
resucitando de nuevo
de viejos sueños
despertando
mi amor.

IX 
ANTES DE QUE LA NOCHE SE VISTA DE ARRUGAS

Antes de que la noche se vista de arrugas
y broten de tus candiles perlas celestes
recuerda lo que me debes.
En el primogénito, danzaremos,
en el benjamín nos amaremos.
Sentirás en tu piel despuntar los erizos
entre bálsamos de sortilegios,
el calor húmedo de mi lengua
recorrerá todos los poros de tu cuerpo,
nevará en los valles 
y los cráteres de tu pecho vomitarán erupciones,
frío intenso de miedos
caldeados de tierna pasiones.
Hoy te estrenas de mujer
entre vetustos algodones,
acomódate en las planicies de mi abdomen,
vela tu mirada a la viejas traiciones,
hoy te resucitas a la vida
y al goce de nuevas sensaciones.

X

Es tan grande mi deseo
tan inmensa mi locura
que al admirarte me enloquezco.

Quiero que se pierda mi boca
entre los orificios de tu cuerpo
que mi lengua humedezca
tus senos erectos,
que su cálida humedad
se entremezcle con tus efluvios,
arrodillarme ante ti
entreabierta,
y mientras acaricias mis largos cabellos
apresados entre tus ingles acogedoras
me embriague de ti
hasta saciar mi sed
y tu deseo.

XI

Esta noche te soñaré entre mis sábanas
sueños húmedos donde se bañan mis soledades
sueños mecidos entre suspiros
al ritmo lento de tus ternuras.

Soñaré ser tu almohada
donde reposa tu cabeza,
soñaré ser tu colchón
donde reposa tu cuerpo
y soñaré ser tu cuna
donde se mecen tus deseos.

Y soñaré que te hago mía
que penetro en ti
resbalando entres las mucosas
de la caverna donde escondes tu tesoro,
navegaré hasta el infinito fondo
donde se encrespan los espasmos
y a coro cantaremos
entre gemidos y suspiros
los gozos que el uno al otro
nos regalamos.

XII

Se ruborizan mis pudores
con sólo imaginarlo.
mi cuerpo
sumergido en tus entrañas,
mi boca
besando tus promontorios,
mis pies
enredados en tu cintura,
tus gemidos
revoloteando en
mi oídos,
yo en ti,
tú en mí,
unidos,
penetrados
gozándonos
en un éxtasis sensual
hasta alcanzar
a tocar con los dedos
el cielo.

XII

Te deseo
desnuda,
con tus ingles desbocadas,
con tus nalgas
en tensión,
con tu boca
en mis vergüenzas
y mi boca
en el cuenco
húmedo
de tu feminidad. 

XIII

¿Y eso?
eso es mi mortificación
el saberte viva
y no poseerte.
el ver mis ojos
reflejados en tu mirada,
mudos ecos
de mis deseos,
el ver tu turgentes senos
moldeados por otras manos,
tus muslos
cabalgando sujeta
de otras bridas,
tus labios
posándose en otro nido.

¿Y eso?
eso es amor,
amor mío.

XIV

Así te soñé un día:

Era una mujer muy joven, casi una niña. Era como una muñeca de porcelana, muy bella, de su cara mejilluda resaltaban sus grandes ojos del color de la miel enclaustrados bajo las arcadas azabaches que formaban sus cejas. Sus largos cabellos negros cubrían sus menudos pechos, dejando entrever cómo brotaban firmes en su culminación dos hermosos pezones rodeados de grandes areolas tostadas. 
Destacaba en la palidez de su blanca figura, el negro vello público dibujando una delta perfecta. Tenía las manos muy fuertes y sus dedos eran largos igual que las uñas que los remataban. De sus vigorosas piernas surgían dos glúteos voluminosos. Su bisoño rostro se adornaba con algunas diminutas pequillas y de entre sus tiernos labios surgía una dentadura armoniosa que aportaba a su sonrisa un toque angelical.

Y así te ame entre sueños:

Puesta en pie, rasgó con arrojo sus vestimentas desde la altura del escote hasta los píes, dejando al descubierto todo la parte delantera de su cuerpo, pude entonces admirar sus concupiscentes pechos, sus enormes pezones parduscos, su rechoncha cintura y sus muslos. Aquellos carnosos muslos pálidos, casi lechosos que semejaban las columnas del pórtico de la entrada de un templo antiguo.
Luego suavemente me descalzó arrojando hacia un costado mis alpargatas, me despojó de mi manto y sin perder en ningún momento su entrañable sonrisa, se colocó frente a mí en cuclillas, cogió con ternura mis pies, fue besándome uno a uno todos los dedos, mientras acariciaba con ternura las palmas. 
Yo sentía la humedad de su saliva que amortiguaba el ligero cosquilleo que me producía con los dedos de sus manos, seguidamente los abrazó con fuerza contra sus pechos desnudos y prosiguió acariciándome por la parte superior del pie y el tobillo, luego los posó entre sus piernas cerca de sus cálidos labios vaginales. Poco a poco iba desplazando su masaje, notaba subir sus manos lentamente por mis piernas, sentía el calor de su flujo viscoso humedeciendo mis empeines, percibía la dulzura de sus manos rozando con delicadeza mi pene, los pezones de mis pechos, mis orejas, la boca. 
Chupé sus dedos rechonchos, los mordí con pasión mientras ella, con dolor, me introducía en su regazo y rompía las ligaduras que la aferraban a este mundo, emancipándose de su cautiverio virginal. 
Súbitamente un volcán emergió con fuerza de mi interior, un río de blanca lava candente surgió de mi cráter profundo fundiéndose con su río caudaloso de néctar. 
Creí subir al cielo. Creí levitar libre entre las sedosas nubes de la noche otoñal. 


XV
Estabas distraída mirando la lluvia a través de la ventana, silente me acerqué a tu espalda, mis manos rodearon tus senos, mi boca se posó en tu cuello y mis muslos en tus glúteos.
Giraste tímida la cabeza, no quisiste mirarme, velaste tus ojos y me ofreciste abierta tu boca. Nos besamos mientras mis manos descalzaban tu senos y acariciaban tus pezones, te volteaste, me abrazaste.... un silencio roto por los suspiros fue el prólogo de aquella tarde.
Me senté al borde de la cama y tú en píe frente a mí, te desvestí y fui muy lentamente moldeando tu cuerpo con mis caricias, con un beso cerré tus párpados y mis manos fueron resbalando lentamente por tus mejillas, tu cuello, tus axilas.... acariciaron los areolas hasta erectar tus pezones, jugué en tu ombligo... se perdieron mis dedos entre tu vello púbico y descendí por tus muslos hasta llegar a las palmas de tus pies.
Era tu cuerpo mi deseo y comencé a esculpirte con mi boca, beso uno a uno los dedos de tus pies, chupandolos, lamiéndolos. Ascendí lento sobre tus piernas y percibí que entreabrías tu tesoro cuando mordisqueaba entre besos la cara interior de tus muslos, no quise saciarme y seguí ascendiendo hasta alcanza de nuevo tus senos, mi lengua húmeda y calidad giro lenta humedeciendo tus areolas, luego besé tus pezones, mamando de ellos como un niño recién nacido, intuía en tus latidos acelerados la pasión que te dominaba, tu respiración entrecortada, tu boca entreabierta y los ojos cerrados.
Te senté en la cama y me arrodille a tus pies, el aroma íntimo de tus humedades me reclama, mi lengua abrió tus pliegues para libar tu esencia, recorrí lentamente el cuenco de mis dicha desde abajo hasta arriba rozando con sutil ternura tu clítoris excitado, bebí de ti hasta embriagarme, hasta perder la razón, tú entre gemidos acariciabas mis cabellos mientras rodeabas con tus muslos mi cuello, manteniéndome preso de ti con mi lengua enclaustrada en tu cenco.
Percibí tus desasosiego cuando te invadieron los espasmos, cuando tu grito se hizo canto y tu cuerpo danzaba el baile del amor....
Me alzaste tendido sobre tu cuerpo, tus brazos acariciaron mi espalda, tus muslos rodearon mi cintura y el mástil inhiesto de mi cuerpo resbalo hacia el interior de tus entrañas... navegamos en un vaivén de dichas sintiendo como engullías mi virilidad mientras te agitabas desbocada en un galope de gozos. Esa eternidad efímera hizo que de mi cuerpo manara un blanco néctar cálido que regó las profundidades de tu cuerpo, un sentido suspiro manó de tu boca cuando sentiste el calor de mis fluidos.
Nos abrazamos para amarnos tras hacer el amor, tú apoyada en mi pecho, yo jugando con tus cabellos, y el silencio vestido de susurros diciéndonos cuanto nos queremos.

XVI

Hoy te he soñado... ha sido un sueño humedecido por los deseos incontenibles de penetrar en tu cuenco, de saciar mi sed en tus fuentes, de sentirme hombre amando a una mujer.
Te he visto vestida de amazona, cabalgando sobre mi grupa, danzando sobre mí hasta exprimir mi esencia.
Hoy despierto con la dulce sensación de conocer tu cuerpo, la tersura de tus nalgas, la lozanía de tus senos y la fragancia de tus humedades rebosando sobre la gruta donde escondes la pasión que me hechiza.
Quiero llenarme de ti, vaciarme en ti, ser tu cuerpo y mi cuerpo un solo cuerpo unidos por las ingles... ser tu hombre y tu niño, tu pasión y tu desvelo, tu locura y tu cordura, ser... yo en ti.

XVII

Y tú ¿Me lo preguntas?
Tú que me robaste el corazón
tú que de deseos me embriagas.
Hoy declaras al mundo
que estoy prisionero
de tu mirada,
tu que esclavizaste mi voluntad
hurtaste mis caricias,
robaste mi virilidad
todo te lo di,
el cuerpo
el alma
a cambio de libar
el néctar de tu cuenco
a cambio de danzar
con mi hombría
en las profundidades
de tu cavidad,
a cambio de lamer
tus inhiestos volcanes
de lava blanca,
a cambio
de besar tu boca.
Y hoy proclamas al viento
que soy todo tuyo.
Acaso crees
que habiéndome embriagado
con tu cuerpo
¿Deseo ser de otra?

XVIII

No me pidas amor mío,
que olvide aquella noche,
donde tu cuerpo sobre el mío
anidó entre gemidos,
quiero seguir alimentándome
en tus senos,
saciando mi sed
en tu cuenco,
meciéndome entre tus suspiros
preso entre tus ingles.
Quiero morir
amándote
hasta el último halo de vida,
quiero morder tu cuello
arañar tu espalda,
tirar de tus cabellos,
quiero gritar 
en el justo momento
en que deposito en ti
mi blanca hombría
en el exacto instante
en que entre espasmos
me dueles entre goces.

XIX
¡Tengo sed!
Tengo hambre,
tengo sueño...
tras esta larga pesadilla
de tu ausencia.
Mis manos perdieron el tacto,
las labios la humedad
en el vacío al que me condenas
¡No quiero vivir!
sin vivir en ti,
sin acurrucarme en tu regazo
amamantándome en las fuentes
de tu senos,
saciando mi apetito
entre tus ingles,
muriendo exhausto
en el último suspiro
tras depositar 
en tus pliegues
el néctar blanco
de mi cálida
virilidad.

XX

Hoy no puedo escribirte mis deseos
serian demasiado sinceros,
demasiado carnales
demasiado necesarios.
Y prefiero silenciar mis sueños
soñar entre bastidores
con tus pechos
con tus muslos
y tus besos.
Soñar despierto mientras camino
perdido entre las calles
en una vigilia de sexo.
Pero...
no lo olvides,
te deseo.
 

XXI

Y pensar
que pese al tiempo transcurrido
aún se erizan mis recuerdos
cuando el aroma de los jazmines
me embriaga de fragancias
y evoco aquel flujo de humedades
derramado entre tus ingles,
aquel que prendió la mecha
de esta ciega borrachera,
aquel que olvidar no puedo
porque aún despierta mis deseos
de penetrar en ti
y volver, una y mil veces,
a acunarme entre tus gemidos,
atrapado, 
preso, 
encadenado
a tus muslos lozanos,
percibiendo tus mordiscos,
los arañazos en mi espalda
y el abrazo postrero
que acunaba nuestro amor
después de habernos amado.

 XXII

Te sentiste morir
como una flor ajada
entre los hastíos
de las graves monotonías
porque yo no estaba.

Y una voz plausible
agitó tu calma,
llenaste tus vacíos
entre sus brazos,
embriagándote de sus melifluas
caricias, entre sus besos
y la hiel de su saliva.

Ahora que mi alma peregrina
vuelve con el deseo
de hospedarse en tu regazo
encuentro mi cama
ocupada, otro cuerpo
se mece entre las sábanas.

Nada te reprocho
amada mía,
volaré entre mares de silencio
buscando nuevos cobijos
que me acunen entre sus muslos.

XXIII

Larga se hizo la noche
de tu ausencia.
Te esperé
hasta desangrar
mis lágrimas
con tu recuerdo.
Al ahuyentar mis fantasmas
mis pasos cansinos
le arrojaron al asfalto
camine entre sollozos.
Solos
mi soledad
tu recuerdo
y yo
te buscando
sin encontrarte.
Hoy recibo un sobre sin remitente
y dentro
la foto del delito
tú en los brazos
de otro hombre.
Otra besando tus ingles,
otras manos acariciando
tus nalgas,
otro cuerpo
penetrando en tu cuerpo
y yo,
mientras,
muriendo de frío.

XXIV

Vienes
y vas,
eres como las olas del mar,
por instantes llenas mi vida
de fluidos salinos
pata luego condenarme
a la más yermo estío,
se secan mis lágrimas 
cuando humedeces mis pasiones
y brotan desconsoladas
cuando entre silencios
me abandonas
en el lecho que un día
calentaron tus nalgas.


XXV

AMOR
permite que antes de que comience la batalla,
antes que rendidos caigamos entre las sabanas
masajes con ternura tus piernas cansinas
y despeje tu mente de las ansias que te produce 
el trabajo.

Quiero poseerte relajada
sin esas angustias
con las que llegas
después de toda una jornada
enclaustrada entre las cuatro paredes
de la cárcel donde te ganas la vida.

Déjame que saboree despacio
el jugo que mana en tu fuente
déjame que sorbo a sorbo
me embriague
libando el néctar de tus placeres
quiero que riegues mi boca
con los espasmos de tu goce,
luego cuando ya hayas alcanzado las cimas
y desees prolongar tu deleite
penetraré en tus entrañas
para dejar mi blanca semilla.

Hoy te deseo despierta
que te agites mientras danzas,
abrazada a mí, unida a mis
incontinencias.

Quiero bailar contigo,
mecer tu cuerpo
al ritmo del mío,
apretar tu figura maciza,
sentir el hueco de tus ingles
en mis muslos,
tus senos aplastados
contra mi pecho
y la yemas de mis dedos
resbalando desde tu cuello
hasta los glúteos.

XVI

¿Dudas de mis deseos?
Dudas de que seas tú el blanco
de mis palabras,
el punto exacto donde convergen
mis antojos,
la hembra que ansío.
Tú eres la dueña
del cuenco húmedo
del que deseo sorber los efluvios
que satisfagan mi hambre
de mujer.
Tú eres la causa
de mis desvelos
el motivo de mi demencia,
la razón de mi locura,
mi destino.
Eres tú, amada mía,
la causa de todos mis males
de todas mis hambres
de todas mis necesidades 
eres el sentido
con el que lleno mi vida.

XXVII

Hoy estas triste
por la ausencia
incomoda que se posa
en tus entrañas.
Triste por el vacío
que agita tu locura,
que desgarra tu soledades
y ahoga la esperanza.

Espérame
Con tus muslos abiertos.
con tus labios pedigüeños, 
dame tiempo
que aunque es largo el camino
ya estoy llegando. 

XXVIII

Sola y desnuda
para mí,
para que cubra tu cuerpo
con mis besos,
Quiero vestirte 
con mis caricia,
percibir el temblor
escapar por tus ingles,
y los suspiros
rendidos
tras la ocupación
de tu cuerpo.

XXIX

No llores
porque tus manos
pierdan la cordura,
el mal de amores
nos viste de ansiedades
enrojece los labios
los humedece,
erecta nuestros deseos
y despierta
esa locura
por la que tú gimes
en estos momentos.

XXX

¿Dónde estás amada mía?
¿Dónde debo satisfacer mis deseos?
si te has ido
y me abandonas 
y me dejas vacío.

¿Dónde puede recoger tu último beso?
Dónde embriagarme de tus aromas
si ya no yaces en mi lecho
y la sábanas lloran
de desconsuelo.

Textos de: José Ramón Varela   Jrvarela@corme.net

 

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